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Una Aventura a Sui, Tierra Extraña


Jul 22, 2014

Desconocemos que sucedió en Sui, pero es obvio que transcurrió una trasformación, tan extraña que podría llenar la imaginación con especulaciones de cualquier soñador, y porque no, quizás algunas podrían ser ciertas. 

Sui estuvo siempre allí, callado y ajeno al mundo, accesible solo para aquellos osados que se aventuraron a buscar fortuna en un mundo desolado y desconocido en los contornos de San José de las Matas. Desde niño siempre escuche su fama por su tierra fértil, atípica todo a su alrededor, atrayendo a comunidades de pasantes agricultores que se han establecido por su productividad, y quizás huyéndole a la civilización que cada día avanza desmedida arrastrando todo lo natural a su paso. 

Es uno de los pocos lugares en la República Dominicana donde las personas todavía dependen de la naturaleza y sus propias habilidades para subsistir; no hay electricidad, no hay comercios, no hay hospitales, no hay policías, no hay médicos, no hay  escuelas, no hay nada,  podríamos definirlo como una de las últimas fronteras naturales en la donde la vida moderna no ha logrado subyugar a esta comunidad con los tentadores tentáculos de comodidad y lujos. 

Lo interesante en Sui no son sus pobladores, es la disparidad en la trayectoria por el camino y su destino final. Mi viaje comenzó en San Jose de las Matas en una Motocicleta Nipponia recorriendo el camino a una velocidad relativamente tranquila, y en pocos minutos estaba fuera de la zona urbana en terreno más árido, y haciendo algunas paradas para disfrutar de un paisaje lleno de montanas verdes, arbustos de aroma típicos de climas áridos que inundaban la brisa con un olor distintivo y fresco, y que apaciguaba el calor incandescente del sol que me achicharraba la piel. 

La carretera era llana, y no pavimentada, con bastantes protuberancias de piedras pequeñas que me forzaba un paso lento no más de 10 o 15 kilómetros por hora. El estupor en los rostros de los pocos habitantes que encontraba en el camino era obvio. Me observaban con algo de asombro sentados en las aceras de sus casas,  montados a caballo transportando alganas de carbón, o pastoreando el ganado por la carretera, y era evidente que mi presencia era la novedad del día. El tránsito de vehículos y motores en la zona era minino, y aun más escaso un turista con el cuello rojo tomando fotos a objetos triviales. 

En treinta minutos el camino comienza a descender, cada minuto la inclinación incrementaba, a cinco minutos bajando, las montanas alrededor del valle ya eran visibles. Note una peculiaridad en ellas, estaban raramente escarpadas en ángulos de noventa grados, y alrededor, un inmenso valle que se podía distinguir a la distancia, con una vista verdaderamente preciosa, pero no me explicaba como nadie nunca había notado los cortes perfectos de las montañas a la mitad. Durante toda mi vida nunca escuche un comentario sobre este detalle tan inusual, sería posible que nunca nadie le hubiese prestado atención. 

La única ocasión  donde vi montañas cortadas con ángulos precisos similares a los de Sui, pero en patrones irregulares como cortadas con gigantescos cuchillos, fue durante un vuelo de San Paulo a Bello Horizonte en Brasil, donde utilizaban detonaciones de dinamita para minar las montañas, y durante muchos minutos de vuelo parecían bizcochos cortados por todas partes en ángulos verticales. 

En Sui nunca hubo actividad o explosiones mineras, el valle aparenta como si fuese tallado para un propósito específico. Donde esperaba encontrar montañas, existe un hueco enorme con una perfecta planicie a muchos metros de profundidad.  Es una formación tan extraña, que creyentes en objetos voladores no identificados, podrían imaginar que Sui es el lugar ideal para un aterrizaje extraterrestre. Mi impresión fue tan fuerte, que decidí escribirle algunos geólogos en universidades norteamericanas con preguntas básicas, y enviándoles fotos del valle y las montañas. 

Obtuve respuestas, por ejemplo, John F. Dewey, un distinguido profesor emérito, de Geología Estructural y Tectónica en la Universidad de California, Davis, del departamento de geología dijo "son un misterio total para mí, no he visto nada como eso".

¿Qué sucedió en Sui?  Nadie lo sabe, quizás es la boca del un volcán extinto y hundido que estallo hace millones de años y dejo ese hueco entre las montañas que con el tiempo se ha llenado de sedimentos y hoy forma una perfecta planicie. San José de las Matas tiene la única zona en la República Dominicana con aguas termales y la llamamos el balneario de aguas calientes. La evidencia de la actividad volcánica brota entre las peñas calentando el agua de olor azufre, y donde muchos visitantes locales disfrutan de un baño natural y rehabilitador para la piel.  Aguas calientes podría ser una pista para resolver el misterio en Sui.   

Le mencione la aventura a mi hermana que tuvo la valentía de organizar un grupo de aspirantes atletas de amigos y familiares dirigidos por un guía de Punto Azul SAJOMA (puntoazulsajoma@gmail.com), y se atrevieron ir en sus bicicletas, y después de descender al pie del valle siguieron un arrollo precioso de unos 600 metros que desemboca en el rio amina con aguas cristalinas donde disfrutaron de un fresco baño.

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Post Date: Jul 22, 2014 ← Regresar a la página: HISTORIA

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